viernes, 27 de junio de 2014

Recordar sin recordad, Stefano Brugnolo - Ensayo


La idea principal del ensayo “Recordar sin recordar” de Stefano Brugnolo, es analizar el desarrollo del personaje, Sebastián Urrutia, estableciendo una relación con lo que Primo Levi llamó <<zona gris>>, ésta consta de una relación establecida entre “víctima-verdugo”, y el “blanco-negro”, así tomando el gris como el tono intermedio, que a veces puede ser más cargado de tonalidad hacia el blanco, como en otras veces hacia el negro, es decir, puedes convertirte en víctima o en ajusticiador. La manera de elegir para que tono tender, la hace uno mismo, tomando la opción de testimoniar lo que has vívido, seas verdugo o seas víctima. Y así lograr satisfacción propia al desahogarte, o por decir, liberar tensión del tema tratado, ayudando al mismo tiempo a re crear la real historia de algún hecho, como es en este caso, el período del Golpe de Estado, y sus ocultos asesinatos nunca atendidos. Es decir, se propone demostrar lo difícil de testimoniar, de enfrentar, de revelar los recuerdos que tuvo respecto a la dictadura militar, respecto de los sucesos vívidos que nos narra el propio Sebastián en el transcurso del libro.
Los temas de este texto son esencialmente críticas a las importantes partes de la narración de Sebastián implicadas con la época de la dictadura en Chile (1973), las cuales se apoyan en lo que indicare en el siguiente párrafo.
Los fundamentos de la hipótesis que aborda este texto son las demostraciones de la misma idea principal, como por ejemplo, mencionar citas a pie de letra de Nocturno de Chile, para luego analizarla en relación a como a medida que transcurre el libro Sebastián nos va develando testimonios, y también el cómo afronta, aplaza y niega ciertos sucesos, los cuales, en fin, más adelante deja de negar. Para apoyar lo mencionado anteriormente, pondré la siguiente cita de “Recordar sin recordar”:
<<Estos atisbos se deben al hecho que el personaje parece escindido entre un falso yo y un verdadero yo. Este último lo encarna en el texto el joven envejecido, una voz más que un personaje, que con sus acusaciones reactiva la memoria del protagonista:
Ese joven envejecido es el culpable. Yo estaba en paz. Ahora no estoy en paz […]. Hay que aclarar algunos puntos. Así que […] rebuscaré en el rincón de los recuerdos aquellos actos que me justifican y que […] desdicen las infamias que el joven envejecido ha esparcido en mi descrédito en una sola noche relampagueante. (NC 11)>>
Varias citas como esta son las que desarrollan el mismo ensayo de Stefano Brugnolo.
El ensayo al mismo tiempo nos demuestra ciertas contradicciones, por mencionar una, el hecho de que Sebastián nos intenta decir y desvelar, sus pensamientos que mantiene bien guardados y en silencio, pero al mismo tiempo en la mayoría de los casos se desplaza, es decir, nos cuenta sus pensamientos, pero con bastantes rodeos, evitando las dificultes que el hablar le presenta. Citando del mismo ensayo para enfatizar lo que quise decir:
<< A pesar de los constantes desplazamientos, en el protagonista se advierten desde el principio atisbos de conciencia con respecto a la gravedad de su « colaboracionismo silente », atisbos que poco a poco se hacen más frecuentes aunque si nunca se traducen en una admisión de responsabilidad. Mientras más desesperadamente trata de no decir la cosa, más la cosa se hace sentir. […]>>
En conclusión el ensayo nos da a reflexionar bastante acerca de las actitudes de Sebastián y su desesperada narración en busca de gritar en silencio.

Analizando la frase “tormenta de mierda”, la cual concluye la novela, se refiere a que Sebastián no es capaz de tolerar el horror de lo vívido, de ser cómplice, de como dije anteriormente, de tener la constante necesidad de gritar en silencio. Para en fin cuando asume sus errores, e irresponsabilidades, no le queda más que morir después de haber hablado.

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